Taller de Grabado

El grabado (del francés gravure) es una disciplina artística en la cual se utiliza una matriz, que puede ser de cobre, zinc, madera, piedra o materiales sintéticos como el neolite, sobre la cual se dibuja con instrumentos punzantes, cortantes o se erosiona su superficie mediante el uso de químicos. La imagen realizada sobre esta matriz luego se ser entintada, es transferida gracias al uso de una prensa a otra superficie, que puede ser de papel o de tela, lo que, a su vez, permite obtener varias reproducciones de lo que se pueden considerar “estampas” y que gozan de absoluta originalidad, aunque se trate de obras producidas en serie.

Artistas como Rembrandt van Rijn, Alberto Durero, Francisco de Goya, Gustave Doré, Hans Baldung, Käthe Kollwitz y en la actualidad Kiki Smith, son considerados grandes exponentes de esta técnica pictórica y han permitido ampliar el universo de la representación de la realidad gracias a la reproducción mecánica, un asunto criticado por Walter Benjamín en “la obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”, pero cuando se hace referencia al grabado, a diferencia de la fotografía, se destaca su unicidad porque no le falta ese “aquí y ahora” esencial de la obra de arte.

Los artistas del taller de grabado “La Estampa” en esta exhibición, muestran deferentes vertientes de esta modalidad técnica del arte como la punta seca, el agua fuerte, la cera blanda, el chine-collé y el monotipo, asegurando de esta forma la perdurabilidad en el tiempo de una disciplina de la que se tienen registros a partir del siglo XVI.

José E. Palacio V.
Curador

 

Es bien sabido que el grabado ocupa un lugar muy excelso en el panorama de la gráfica. De ahí que sea tan importante esta exposición, compuesta por un grupo del Taller de Grabado de la artista Ángela María Restrepo, alumna, a su vez de otro gran maestro, Aníbal Gil, quienes se han encargado de mantener viva la disciplina más exigente de las Artes Plásticas.

La maestra Restrepo ha sido adalid de estas disciplinas, donde la impresión en un papel de cualquier imagen, se convierte en una exquisita obra de arte, siempre y cuando esté realizada con todo el respeto artístico.

Y este aspecto es el que garantiza el grupo de alumnos de la maestra y son ellos mismos, la mayoría, artistas ya ubicados en el ambiente cultural de Medellín por su trayectoria.

Es para la Universidad CES y para el naciente y prometedor Museo de Arte un verdadero hit el haber reunido a un grupo de creadores de calidad. Indudablemente será una lección de buen arte para todos los visitantes.

Libe de Zulategui
Artista y crítica de arte

AGUAFUERTE

Para hacer un grabado al aguafuerte, se recubre una plancha de metal con una sustancia protectora con base de cera, resistente a los ácidos. El artista dibuja la imagen sobre la lámina con una punta metálica muy afilada que va eliminando la capa de cera por donde va pasando, dejando un camino líneo sin protección en la lámina. A continuación, se sumerge la lámina en una palangana de peltre con ácido nítrico, que le cubra la superficie. La acción del ácido    corroe la zona de metal dibujada, que quedó expuesta. El tiempo de inmersión de la lámina en el ácido, minuciosamente medido, determina la profundidad de la línea en el grabado y la cantidad de tinta que cargará para imprimir en el papel, previamente humedecido éste. De ahí la exigencia de un maestro experimentado para que el grabado quede, en cada fragmento, bien calibrado en cada rasgo o línea y, por ende, el resultado debe quedar una obra maestra.

GRABADO AL AGUATINTA

Los grabados al aguatinta surgen en el siglo XVIII, por el empeño de los artistas de recrear en los grabados el efecto de la aguada y de la acuarela. Se desarrolla el proceso antes descrito, pero en algunas zonas amplias se rocía resina y se calienta ésta para que quede adherida. A continuación, se sumerge la lámina en un ácido suave que disuelve la superficie en las zonas cubiertas y una diminuta granulosidad hace que el área amplia quede al imprimir, como una zona de tonos suaves y aterciopelados. Es muy difícil y como ejemplo se puede decir que, entre los grandes artistas de la historia, Goya fue el maestro de la aguatinta.

PUNTA SECA

Similar el proceso al aguafuerte, es bien diferente en el inicio de la obra. Aquí el artista dibuja con un buril parecido a un lápiz, haciendo presión para que la punta rasgue la superficie y quede a ambos lados de la línea el metal rasgado como barbas. Estas barbas retienen mayor cantidad de tinta y dan al trazo de la punta seca un aspecto rico en textura y, al mismo tiempo, aterciopelado, aunque la línea se ve claramente. A primera vista da idea de una plumilla. El proceso final es similar a los descritos.

LITOGRAFÍA

Es el método que no utiliza buriles ni incisiones. Se basa en la incompatibilidad de la grasa y el agua. El artista trabaja con un lápiz grasoso, especial para litografía y dibuja sobre una losa de piedra caliza especial, pesada, cara y difícil de conseguir. El artista de hoy emplea losas de superficie porosa, cuando no encuentra la precisa, como también, láminas de zinc o de aluminio. La piedra caliza es sensible al agua, especialmente en las zonas que no han sido tratadas.

A continuación, se aplica a toda la superficie de la losa una mezcla de ácido nítrico y goma arábiga para que aumente su capacidad de retener la humedad cuando se remoje la piedra. El agua es repelida por la grasa del dibujo, pero es absorbida por la superficie no dibujada. Posteriormente, se pasa por la piedra un rodillo impregnado de tinta grasa que quedará adherida a las zonas engrasadas ya dibujadas y será repelida por las zonas mojadas. La piedra, con un papel encima, es colocada en la prensa y por presión se traslada la imagen al papel.

Hay más procesos para grabado, quizás muy personales, dependiendo del autor que desee alterar o experimentar cambios en los procesos conocidos. Es evidente que un maestro muy versado en las diferentes técnicas, puede lograr efectos formidables y crear su propia huella. Lo cierto es que ante un excelente grabado no se duda de estar ante un maestro de verdad. Este proceso tan antiguo revela con facilidad la falta de conocimientos del artista. Por esto, quien hace buen grabado es un artista excelso. El grabado equivale a la música de cámara, la cual exige grandes conocimientos a quienes la ejercitan.

Bibliografía:   Notas personales de Libe de Zulategi.

Obras

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