Hasta el 30 % de quienes tuvieron COVID-19 podría presentar secuelas persistentes, según investigadores del CES

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    Fecha publicación: 28 de octubre 2026

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    Autor:Oficina de comunicaciones

Asistentes participan en un simposio académico dentro de un auditorio mientras una persona realiza una presentación en el escenario. Al frente se proyecta una diapositiva informativa y se observan elementos propios de un evento universitario o científico.

Aunque la emergencia sanitaria quedó atrás, para algunas personas las consecuencias del COVID-19 siguen presentes. Hasta el 30 % de quienes tuvieron la infección podría experimentar síntomas persistentes que afectan su vida cotidiana, según cifras generales citadas por investigadores de la Universidad CES.

Durante el primer Simposio de COVID Persistente, realizado en Medellín, la institución compartió avances de una investigación liderada por Carolina Hurtado Montoya, docente investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud, en colaboración con Northwestern University, en Chicago. Una de las primeras etapas evaluó a 100 pacientes en Medellín para analizar la relación entre las manifestaciones neurológicas, la disfunción cognitiva y la calidad de vida.

El trabajo avanza ahora con NeuroCOVID-2, una segunda fase que evalúa un protocolo de rehabilitación cognitiva adaptado de una metodología utilizada en Estados Unidos. A través de ocho sesiones semanales con profesionales en neuropsicología, los participantes reciben herramientas prácticas para administrar mejor su energía, manejar la fatiga, fortalecer la concentración y la memoria, organizar el tiempo y distribuir sus tareas.

“Los resultados preliminares son muy prometedores. Los participantes han reportado mejoras en la gestión de los síntomas, no en que estos desaparezcan, sino en aprender a manejarlos mejor”, explicó Hurtado Montoya.

La investigadora precisó que el COVID persistente no tiene actualmente una cura inmediata y que el protocolo se encuentra en evaluación, próximo a iniciar el análisis de datos. La expectativa es publicar los resultados y, a futuro, facilitar su aplicación en servicios de atención para beneficiar a más personas.

Con estos avances, la Universidad CES busca transformar la evidencia científica en herramientas de cuidado que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con secuelas físicas y cognitivas después de una infección.

Hasta el 30 % de quienes tuvieron COVID-19 podría presentar secuelas persistentes, según investigadores del CES

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