Tusi en Medellín: expertos de la Universidad CES alertan sobre mezclas con fármacos veterinarios y graves riesgos para la salud
Tusi en Medellín: expertos de la Universidad CES alertan sobre mezclas con fármacos veterinarios y graves riesgos para la salud
-
date_range
Fecha publicación: 29 de enero 2026
-
assignment_ind
Autor:Oficina de comunicaciones
El incremento del consumo de la sustancia conocida como “tusi” o “tusi paisa” entre jóvenes en Medellín encendió las alertas de las autoridades de salud. Expertos de la Universidad CES advierten que lo que hoy circula en el mercado ilegal no corresponde al 2C-B original, sino a una combinación de fármacos y otras sustancias con potencial de causar intoxicaciones graves.
Según explican especialistas del CES, el 2C-B (4-bromo-2,5-dimetoxifenetilamina) es una fenetilamina psicodélica de difícil acceso. En ese contexto, quienes producen y distribuyen el llamado “tusi” han recurrido a cócteles químicos teñidos de rosado para imitar su apariencia, pero con composiciones impredecibles, sin control de calidad y con riesgos que cambian de una dosis a otra.
“Lo que estamos viendo no es una sustancia con una fórmula definida, sino combinaciones que pueden incluir antidepresivos, medicamentos psiquiátricos, cafeína, MDMA, opioides y ketamina”, advierte Marie Claire Berrouet Mejía, Médica Especialista en Toxicología Clínica, Epidemióloga y Docente de la Universidad CES. La preocupación es mayor cuando se detecta el uso de ketamina de origen veterinario (incluyendo presentaciones que no están diseñadas para humanos), más accesible en el mercado ilegal y con potencial de contener otros compuestos o concentraciones que incrementan el riesgo de eventos adversos.
Desde la Universidad CES se señala que La ketamina es un anestésico disociativo que, fuera del ámbito médico y sin supervisión, puede convertirse en una sustancia de alto riesgo, especialmente cuando aparece mezclada en “tusi” u otros cócteles de origen desconocido. Su efecto puede alterar de forma marcada la percepción, el juicio y la coordinación, aumentando la probabilidad de accidentes y conductas impulsivas; además, en dosis variables o combinada con alcohol, opioides, benzodiacepinas u otros depresores, puede provocar sedación, que sumado al uso repetido puede generar deterioro cognitivo, dependencia la adulteración o presentaciones no diseñadas para humanos elevan aún más la incertidumbre clínica: cada consumo puede ser un “experimento” con consecuencias impredecibles.
“Estas mezclas pueden asociarse con alteraciones severas del comportamiento, síntomas psiquiátricos agudos, depresión respiratoria, complicaciones metabólicas y lesión de órganos como hígado y riñón, además de cuadros de hipertermia y daño muscular”, explica la especialista.
Además, la combinación de sustancias estimulantes y depresoras potencia el efecto adictivo, favorece el consumo compulsivo y eleva el riesgo desde la primera dosis. La falta de claridad sobre su composición también dificulta la atención médica en los servicios de urgencias, convirtiendo este fenómeno en un problema emergente de salud pública.
La Universidad CES hace un llamado a la prevención, a no subestimar los riesgos asociados a estas nuevas sustancias psicoactivas y a buscar atención médica toxicológica y psiquiátrica inmediata, reiterando la importancia de la información y el cuidado como herramientas clave para proteger la vida.