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Fotografía: cortesía Dino Tuberquia Muñoz

Los bosques de niebla en las montañas actúan como una malla que ayuda a captar el agua que se encuentra en el aire, en forma de pequeñas partículas en suspensión; ésta se acumula y luego empieza a fluir al suelo hasta convertirse en un agua que recogen los arroyos, quebradas o ríos, ¿esto cómo se logra? La egresada del pregrado de Biología Mariana Giraldo Aristizábal, apoyada por los docentes de la misma área, Dino Tuberquia Muñoz, Juliana Cardona Duque y Pablo Guzmán González, hicieron una investigación sobre este evento relacionado con el ciclo del agua, agregando cómo las plantas recogen el líquido y su importancia.

Las familias Rubiaceae ,a la cual pertenece el café, Cyclanthaceae, grupo que incluye la denominada palma iraca, planta con la que se hacen artesanías, y Clusiaceae, a la cual pertenecen el madroño y los árboles llamados chagualos o cucharos, agrupan las tres especies  utilizadas en esta investigación, la cual trata sobre el tema de rasgos funcionales, como por ejemplo, los pelitos presentes en las hojas, conocidos técnicamente en la Botánica como tricomas, y  que en algunos casos pueden ayudar a capturar la niebla, que al acumularse se convierte en agua.

“Las partículas de agua son capturadas por los tricomas, y las hojas actúan como una red que atrapa el agua que se va agregando en gotas; una gota no fluye, pero muchas gotas juntas pueden llegar a fluir. Lo que tratamos de hacer fue estimar ese volumen; qué cantidad de agua de niebla recogen las plantas evaluadas”, comentó el docente de la Facultad de Ciencias y Biotecnología, Dino Tuberquia Muñoz.

Para hacer esta indagación, los investigadores diseñaron una cámara de niebla para así simular la bruma que pasa por los bosques; esto con la intención de revisar la cantidad de agua que queda atrapada en las hojas después de cinco horas de someterlas a la niebla, hasta alcanzar niveles de humedad del 100%.

La cantidad de agua retenida por centímetro cuadrado fue mayor para la especie de Clusiaceae, seguida por las de Cyclanthaceae y Rubiaceae. Para este estudio, el área foliar y el grosor de la cutícula (capa de cera que recubre la hoja), de las especies estudiadas, son rasgos funcionales que parecen estar relacionados con la cantidad de agua de niebla que atrapan. No obstante, este estudio es aún muy preliminar y se requiere más indagación para llegar a conclusiones más contundentes.

“Este estudio nos acerca a conocer la importancia de un bosque de niebla desde los servicios ecosistémicos, porque cumplen con una función muy importante que es el aprovisionamiento de agua. Del Alto de San Miguel nace el río Medellín, que es una fuente principal de agua, que se utiliza también para la generación de energía; estos son servicios muy importantes que prestan los bosques”, concluyó la Bióloga investigadora Mariana Giraldo Aristizábal.

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